Tiempo a favor…

Estándar

Tiempo a favor

Me subí al carro con el afán de saber que iba a llegar algunos minutos tarde a encontrarme con unas amigas y con el kit de maquillaje sobre las piernas, para irresponsablemente usarlo mientras manejaba. Cuando nos encontramos una de ellas dijo “No logro entender por qué se demoran tanto arreglándose, uno no se puede fijar tanto en eso”  Y sin responder,pensé SE TE NOTAAAAAA.

No entiendo cómo una mujer critica el tiempo frente al closet de otra mujer, creo que es un escenario completamente respetable, creo que como algunas necesitan tiempo para hacer yoga o un tomar café, otras necesitamos tiempo para divagar de prenda en prenda.

Mi novio entró al vestier hace unos días y me dijo “ Deberías escribir las estadísticas  sobre el número de veces que se cambia una mujer en una mañana” le respondí que si tuviera que cambiarme 30 veces lo haría. Lo haría hasta sentirme cómoda, hasta mirarme al espejo y decir esto es! No es estadístico, es humano…

Es chistoso que esa amiga que criticó el tiempo que cada día me tomo para vestirme es también la que siempre se queja y con frases como esta manifiesta su inseguridad “ Es que yo para que me arreglo si siempre la van a mirar a usted, para mi la ropa no es una opción”

Obvio, la gente que se toma el tiempo de preocuparse por su imagen, será halagada, criticada, o simplemente seguida por alguna mirada, pero atreverse, arriesgarse, intentar , autocrítica y determinación son palabras que podrían convertirse en fórmula matemática del vestir, tomarse el tiempo es fundamental, el 83% del impacto frente a las otras personas es visual, porque no aprovecharlo? Por qué no abonar a favor nuestro?

El error al vestir sucede en ocasiones por afán, en otras por falta de dedicación y  en algunas por pensar que la moda, las tendencias o las prendas no las motivan, no las hacen vibrar

En la película El Diablo viste de Prada Miranda Priestly le dice a Andy

–“Ooh, entiendo, tu crees que esto no tiene nada que ver contigo, tu…vas a tu armario y seleccionas no sé, ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te lo tomas demasiado en serio como para preocuparte por lo que te pondrás. Pero lo que no sabes es que ese jersey no es sólo azul, no es turquesa, ni es marino, en realidad es cerúleo. Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002, Oscar de la Renta, presentó una colección de vestidos cerúleos, y luego Yves Saint Laurent presentó chaquetas militares cerúleas, después el cerúleo apareció en las colecciones de ocho diseñadores distintos, luego se filtró a los grandes almacenes, y después fue a parar a una deprimente tienda a precios asequibles, donde tú, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas. No obstante, ese color representa millones de dólares, y muchos puestos de trabajo, y resulta cómico, que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda, cuando, de hecho, llevas un jersey que ha sido seleccionado para tí, por personas como nosotros.”

Siempre tendremos la opción de hacerlo mejor, siempre podremos ver más allá de nuestra simple creencia de lo qué es correcto, hay opciones, el mundo está abierto para ser investigado y las oportunidades para ser usadas a nuestro favor.

Una prenda acertada puede ser una imagen acertada. Qué tal mañana o esta noche tomarnos un poco de tiempo frente al closet, un poco de tiempo frente a nosotras mismas?

Ábrete Sésamo

Estándar

Ábrete Sésamo

La voz que dijo Angélica bienvenida fue casi un bálsamo para mis oídos…

Era real, estaba ahí, enfrentada a la gran satisfacción de ver a Bogotá a la altura de las más grandes ciudades,  enfrentada al gigante de las ventas en Estados Unidos. FOREVER 21 se abría ante mí, mis más grandes temores salieron a flote, éramos mi bolsa de compras y yo, un leve vestigio de conciencia me decía que no debía volverme loca.

Champaña, cámaras de fotos, modelos, bloggers, empresarios y yo. Yo dispuesta a llenar la bolsa, sumando el cupo de mis tarjetas de crédito, pensando en mi capital en efectivo, una tarjeta de regalo  fue el empujón final hacia la locura.

Cómo negarme a una de mis grandes pasiones y debilidades? cómo dejar de ser una mujer más enfrentada a los mejores precios? Etiquetas que decían $7.500, $15.000, $25.000, incrédula seguí sacando etiquetas, llenando la bolsa, probándome sin mesura, sin cordura, pensando en que más mujeres como yo serían felices ahí, entendiendo que ya era hora de que ese fragmento estadounidense  abriera en Colombia. Un abrazo cordial y agradecido con quien me invitó, una foto y nuevamente nosotras, la tienda y yo…

Me llené de motivos para criticar el lugar durante el camino, el lugar queda lejos de mi “centro de operaciones”, el centro comercial no es el que más me gusta, pero no hubo nada que hacer ante este “monstruo” no hay criticas, por lo pronto sólo halagos, sólo sonrisas, sólo ropa para nosotras, para mujeres reales, para las que no podemos pagar un Balenciaga o un Lanvin, las que amamos armar looks de grandes diseñadores con ropa que está a nuestro alcance, o las que simplemente queremos lucir bien.

Una amiga me preguntaba esta chévere? Qué tal los precios? Cuánto es lo más caro? Qué tal la ropa? Muchos accesorios? Los zapatos qué tal?  Mi respuesta a todas sus preguntas se resumió en un rotundo “tienes que venir”,igual que a ella les digo, esto es algo que tienen que vivir ustedes. Ustedes y la tienda, ustedes y la bolsa de compras, ustedes, su economía y su razón.

Las puertas de la desmesura están abiertas al público desde hoy en Bogotá…

Un grito femenino

Estándar

Un grito femenino

Vivimos una década privilegiada, donde la atemporalidad de las prendas y tendencias nos permite tomar una ruta hacia donde mejor nos sintamos, nos permite entendernos y favorecernos, deshacernos de los paradigmas y vestirnos como nos plazca.

Es encantador ver llegar una persona y decir al verla “ahí está pintada” lleva puestas prendas características, tal vez sólo ella sea capaz de ponérselas, tal vez sólo a ella se le vean bien, pero es lindo poder identificar a alguien.

Lastimosamente este planteamiento se presta para diferencias, porque algunas mujeres no se visten sino que se disfrazan, persiguen un paradigma de belleza equívoco y confunden feminidad con obscenidad, la idea no es proponer a la mujer como objeto de deseo, es hacerlo como persona característica, desde el olor hasta la ropa, la casa y su andar…

Un amigo, el mismo de siempre, el enamorado de la vida, me dijo el lunes, “ A mi encantaba ver entrar a una compañera de clase al salón, porque venia envuelta en su característico olor a perfume y champú, se sentaba en frente mío  y me envolvía, era ella desde su olor, hasta sus pintas, no eran ni atrevidas ni innovadoras, pero eran únicas, perfeccionaban y afirmaban su existencia”

Me gusta e inquieta ver como cada día en ciudades como Bogotá, /las mujeres son más atrevidas, menos homogéneas, más libres en pensamiento y acción, en cuanto a su forma de presentarse sobre las calles respecta.

Las prendas que usamos dicen mucho de quienes somos, que queremos y hacia donde vamos, son parte fundamental de nuestra tarjeta de presentación. A mi criterio cada prenda hace parte de la construcción individual, de nuestro día a día, eliminar la tendencia de mero vitrinaje y valla callejera, acudir a la moda, estilo e identificación personal, es un ideal que valdría la pena promover. Así como las narcotendencias se dispersan como esporas, deberían hacerlo las buenas formas de vestir, son casi una fórmula de buena educación.

Siento que cada día es menos factible juzgar a alguien por atreverse a romper paradigmas y por el contrario  es más factible hacerlo con las temerosas, que siguen pensando que verse bien es comprar la misma blusa que le vieron a alguna presentadora de televisión, que además de la blusa tiene un envoltorio de aceite y escarcha. Es momento de detener el deseo como fórmula de acercamiento al género masculino, es la década para trabajar a nuestras parejas y enamorarlas con la elegancia de lo clásico, mostrar, sin rayar en lo erótico, coquetear con la sonrisa y no con los pezones, es momento de volver a lo natural, lo delicado y suave, aun siendo fuertes y berracas, aún usando jeans, botas y saliendo a trabajar cada mañana.

Me gané, como muchas mujeres la lotería… La de las PIP

Estándar

PIP

Un dolor  insoportable, el brazo izquierdo dormido,la espalda palpitante y la pregunta tardía y cuestionadora sobre por qué sometí mi cuerpo a esto, por qué no fui agradecida con la vida y con lo que tenía?

Pertenezco a una tierra donde las cirugias plásticas son regaladas de cumpleaños o por recibir buenas notas, donde las mujeres curvilíneas y voluptuosas ganan por mayoría.

Pero sé que no lo hice por eso, no quería puchecas enormes, sólo quería un poco más… algo pequeño y natural, algo que no fuera notorio y así fue, a mucho dolor y madrazos superé mi cirugía de puchecas en el año 2009, el resultado: Perfecto, era casi imposible notarlas, gané en seguridad, sentí que había armonizado mi cuerpo y no les voy a decir mentiras, me sentía increíble… hasta la semana pasada, cuando un dolor extraño apareció, era como un ardor, me robaba la respiración y un ligero adormecimiento en el pecho fue llegando…

Sé que no estoy sola en este proceso de convalecencia, muchas mujeres nos ganamos esta lotería, muchas asustadas por el dolor recurrimos al médico, otras lo previnieron, y se hicieron el cambio con anterioridad. Prótesis deficientes, de poca resistencia y con silicona industrial dentro, mujeres alrededor del mundo expuestas a nuevas cirugías, a cambios de prótesis, mujeres alrededor del mundo que sintieron el ardor y dolor que yo sentí.

Para serles sincera, no se hasta dónde nos lleve esto, no se cuáles sean las consecuencias, no se como prevenir  que se repita, tal vez confianza? Creer?, Fe?, no sé… ojalá la nueva marca que hoy llevo conmigo no sea tan egoísta, ojalá esta marca piense en mí y en las consecuencias de llegar a tomar  malas decisiones , ya cargo con mi culpa, tal vez si me hubiera aceptado como era no estaría pasando por esto, pero no lo hice, como buena mujer quise un poco más de algo y ahora debo esperar a que ellos sean sensatos y hagan productos con la más alta calidad para que mi cuerpo no se vea afectado nuevamente.

Esto no es un tema trágico, pero si es un tema de cuidado, no es un trauma de peso, pero es un dolor innecesario, así que busquen en el papel donde dice que prótesis tienen puestas, si son PIP hagan el cambio, no importa si dicen que es un show mediático, no importa si dicen que no todas se revientan, hay riesgos que no vale la pena correr y por incrédula yo ya lo corrí, a las cosas hay que darles la importancia que se merecen y nuestro cuerpo y seguridad si que tienen valor.

La mujer detrás de la marca

Estándar

La mujer detrás de la marca

Entre el cotidiano corre corre y las calles atestadas de esta, aún insegura y pequeña “metrópoli”, me percaté de algo, el gran número de mujeres que a lo lejos llevaban una cartera Louis Vuitton…

¿Acaso hubo un cambio radical en nuestra economía? Porque no nos digamos mentiras, su precio no es el más accesible, como para decir que este gran número de mujeres, jóvenes y adultas carguen una colgando en su antebrazo con una simulada clase.

Dos pasos más cerca y sumergida en la maraña de vendedores ambulantes, pequeños y grandes empresarios que, como el conejo de Alicia miran la hora y aceleran su andar, logré acercarme a las mujeres, a las carteras y a la realidad…

Luis Varton, Lui Buiton o simplemente LV, cuerinas estampadas ya fracturadas en un corto tiempo de uso, manijas despegadas o descosidas… Me pregunto mucho cuál es el placer que produce aparentar llevar una cartera de una reconocida marca sin que lo sea, cuál es el placer de contramarcarnos aún sabiendo que no es un producto original?

En un país como este, donde los cueros abundan a precios  relativamente cómodos, donde los artesanos parecen hacer magia con las manos, donde creadores se esfuerzan todo el tiempo en aportarnos su mejor obra, que placer nos deja llevar una cartera “chiviada”, en qué nos engrandece tener que esconderla tras la espalda cuando las miradas acusan sobre ella.

Me imagino y de corazón espero equivocarme, que en el intento desesperado de pertenecer a un estrato, o circulo social, las mujeres increíblemente pensamos que comprando una cartera chimba lo vamos a lograr.

Hay más valor en una cartera simplemente linda, bien terminada y trabajada que en una cartera que a cada paso o peso se deshace, hay más valor en no pertenecer a la masa contramarcada, no es Louis Vuitton, no es Hermes, ni Yves Saint Laurent, somos nosotras quienes hacemos de nuestra cartera el elemento mágico, importante y elegante de nuestra pinta y de nuestro acelerado andar.

“La boda de mi mejor amiga”

Estándar

“La boda de mi mejor amiga”

Después de unos largos días de aeropuertos, escalas, maletas, documentos y corre corres, estoy de vuelta y con un pensamiento recurrente…

Hay un momento de la vida muy extraño, apenas la primera de nuestras amigas dice que se va a casar, una racha  de invitaciones y de llamadas telefónicas empiezan a llegar a nuestras vidas, no tengo muy claro si el matrimonio es casi como un virus contagioso o si simplemente las mujeres llegamos a un momento de nuestras vidas en que tomamos la decisión de levantarnos por el resto de nuestros días con la persona que amamos.

21 de julio, 16 de marzo, 1 de Junio, 13 de octubre, son fechas que empezamos a agendar y oímos a nuestras amigas discutir sobre el largo del vestido de sus invitadas, colores, lugares y sucede la siempre presente pregunta “¿Y yo qué me pongo?”

¿Cómo hacer para no vernos viejas y acartonadas, cómo no excedernos en la fórmula de la elegancia, qué hacer para que esta vez el maquillador de la peluquería no se exceda en maquillaje y que el peinado que llevamos en un recorte de revista para quedar iguales no sea una moña victoriana rígida producto de la laca?

Al fin de cuentas esto no es lo realmente valioso, lo importante es que la novia sea feliz, porque nos han vendido que es el día más importante de nuestras vidas y sea así o no, pues sí sabemos que es un gran día. Se celebra la unión de un amor con el propósito de que se transforme  de la manera adecuada a lo largo de los años y la pareja se mantenga unida construyendo una historia de dos.

Además de nuestras preocupaciones como invitadas,  que a la hora de la verdad son mínimas, la novia parece vivir un víacrucis para llegar al  gran día, dietas, el vestido, la letra de las invitaciones, pollo con champiñones o carne en salsa de ciruela, flores, centros de mesa, las damas, una wedding planner que nunca aparece, una madre que intenta tener todo bajo control llevando la situación al colapso. A esto hay que sumarle un grupo de amigas que planea una despedida de soltera que no dejará a nadie en pie, un té donde las allegadas en tercer grado de las primas de una tía,  un shower con las amigas de la madre, con las del trabajo, con las del colegio y una salida con las de la universidad.

Para el día del matrimonio la novia esta entre histérica, confundida,  muriendo de hambre y feliz, tanto que no sabe si morder a alguien o llorar y para completar cuando sale y mira a su alrededor un porcentaje bastante alto de invitados no cumplieron con la etiqueta y algunas de sus grandes amigas parecen haberse equivocado de fiesta.

Por qué no proponer algo nuevo?, ¿Por qué no dejar lo convencional  de lado sin pasarnos de tono o de creativas?. De verdad creo que podemos  hacer de este momento algo más fácil, más amable y por nuestro bien y el de nuestra amiga la novia, no ponernos a inventar en el diseño exuberante de un vestido, algo sencillo nos sentará bien, siempre esta la opción de explorar con tonalidades, telas y diseños, pero mi propuesta es mantener la cordura, llevar algo acorde a nosotras, un buen accesorio será el toque perfecto, telas fluidas, colores adecuados según el lugar y la hora, zapatos que realmente podamos manejar y soportar durante varias horas de baile (a mi criterio, no hay escena más fea que la de mirar debajo de  una mesa y verla llena de  zapatos sin aparente dueña). Entrar y salir regias sin dejar de disfrutar ni un minuto deberá ser nuestra premisa. Con esto no me refiero a seguir una rígida y estricta  norma, me refiero saber pertenecer a un momento de la  mejor manera, lo natural, lo propio, lo que nos permita sentirnos cómodas y vernos bellas será, sin lugar a dudas, la mejor opción.

Por si acaso…

Estándar

Qué es lo necesario para meter en una maleta y salir corriendo a nuestro próximo viaje?! Pues esta pregunta me la hago cada que tengo la maleta vacía y abierta sobre mi cama y no sé que diablos meter en ella.

Como soy una adicta a los zapatos y por lo general empiezo mis pintas a partir de ellos, pues siempre me va bien poner algunos zapatos de primerazo, unos tacones porque cuando la noche cae el tacón debe subir, unos tenis para caminar por las ciudades, unas sandalias para salir a tomar un café al final de la tarde y unas chancletas para ir al mar o a la piscina. Para mi mamá esto es una cantidad increíble de zapatos sobre todo si tenemos en cuenta que el viaje es solo de una semana, pero para mí esto es, a duras penas, una breve muestra de todo lo que yo podría necesitar.

Una vez los zapatos han sido escogidos voy armando día a día las pintas a partir de estos, siempre intento llevar un vestido que, a partir de los zapatos o accesorios,  se pueda convertir en una fórmula medianamente elegante para asistir a algún evento inesperado, también empaco unos jeans y unos leggins, unos shorts de jean para usar con camisas grandes y un suéter, nunca se sabe cuando baja la temperatura. El resto son camisitas básicas y una cajita con accesorios, ellos son mis salvavidas en los viajes. Para este momento obviamente la maleta está llena, pero en mi cabeza aun faltan cosas, el bikini y pareo, el secador de pelo, el neceser, Dios… Un papelito con una check list rueda entre mis prendas y el computador abierto hace parte fundamental de mi empacada, siempre reviso el estado del tiempo del lugar a donde voy, podría ahorrarme unas cuantas prendas.

Pero las maletas no son más que la versión extendida de las carteras, quisiéramos llevar en ellas la vida por si acaso…

Por si la borrasca, por si el temporal, por si nieva en San Andrés, por si se desata una ola de calor en Bogota, por si el avión hace una escala de emergencia o por si el carro se vara en la Línea o que se yo; finalmente siempre viajo con la maleta a punto de reventar, a pocos gramos de pagar exceso de equipaje en el aeropuerto  y con el sirirí de quienes me acompañan porque mi maleta pesa mucho o no cabe cómodamente en el baúl del carro, pero con la inmensa tranquilidad de que llevo TODO lo que necesito.

Cuando me senté a escribir pensé en hacerlo para plantear la posible solución a la empacada de nuestro equipaje, pero el resultado fue este! Hago parte del orgulloso grupo de mujeres que nunca sabemos por donde empezar, pero tenemos la certeza de siempre llevar lo “necesario” para procurar vernos bien, por si acaso…