“La boda de mi mejor amiga”

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“La boda de mi mejor amiga”

Después de unos largos días de aeropuertos, escalas, maletas, documentos y corre corres, estoy de vuelta y con un pensamiento recurrente…

Hay un momento de la vida muy extraño, apenas la primera de nuestras amigas dice que se va a casar, una racha  de invitaciones y de llamadas telefónicas empiezan a llegar a nuestras vidas, no tengo muy claro si el matrimonio es casi como un virus contagioso o si simplemente las mujeres llegamos a un momento de nuestras vidas en que tomamos la decisión de levantarnos por el resto de nuestros días con la persona que amamos.

21 de julio, 16 de marzo, 1 de Junio, 13 de octubre, son fechas que empezamos a agendar y oímos a nuestras amigas discutir sobre el largo del vestido de sus invitadas, colores, lugares y sucede la siempre presente pregunta “¿Y yo qué me pongo?”

¿Cómo hacer para no vernos viejas y acartonadas, cómo no excedernos en la fórmula de la elegancia, qué hacer para que esta vez el maquillador de la peluquería no se exceda en maquillaje y que el peinado que llevamos en un recorte de revista para quedar iguales no sea una moña victoriana rígida producto de la laca?

Al fin de cuentas esto no es lo realmente valioso, lo importante es que la novia sea feliz, porque nos han vendido que es el día más importante de nuestras vidas y sea así o no, pues sí sabemos que es un gran día. Se celebra la unión de un amor con el propósito de que se transforme  de la manera adecuada a lo largo de los años y la pareja se mantenga unida construyendo una historia de dos.

Además de nuestras preocupaciones como invitadas,  que a la hora de la verdad son mínimas, la novia parece vivir un víacrucis para llegar al  gran día, dietas, el vestido, la letra de las invitaciones, pollo con champiñones o carne en salsa de ciruela, flores, centros de mesa, las damas, una wedding planner que nunca aparece, una madre que intenta tener todo bajo control llevando la situación al colapso. A esto hay que sumarle un grupo de amigas que planea una despedida de soltera que no dejará a nadie en pie, un té donde las allegadas en tercer grado de las primas de una tía,  un shower con las amigas de la madre, con las del trabajo, con las del colegio y una salida con las de la universidad.

Para el día del matrimonio la novia esta entre histérica, confundida,  muriendo de hambre y feliz, tanto que no sabe si morder a alguien o llorar y para completar cuando sale y mira a su alrededor un porcentaje bastante alto de invitados no cumplieron con la etiqueta y algunas de sus grandes amigas parecen haberse equivocado de fiesta.

Por qué no proponer algo nuevo?, ¿Por qué no dejar lo convencional  de lado sin pasarnos de tono o de creativas?. De verdad creo que podemos  hacer de este momento algo más fácil, más amable y por nuestro bien y el de nuestra amiga la novia, no ponernos a inventar en el diseño exuberante de un vestido, algo sencillo nos sentará bien, siempre esta la opción de explorar con tonalidades, telas y diseños, pero mi propuesta es mantener la cordura, llevar algo acorde a nosotras, un buen accesorio será el toque perfecto, telas fluidas, colores adecuados según el lugar y la hora, zapatos que realmente podamos manejar y soportar durante varias horas de baile (a mi criterio, no hay escena más fea que la de mirar debajo de  una mesa y verla llena de  zapatos sin aparente dueña). Entrar y salir regias sin dejar de disfrutar ni un minuto deberá ser nuestra premisa. Con esto no me refiero a seguir una rígida y estricta  norma, me refiero saber pertenecer a un momento de la  mejor manera, lo natural, lo propio, lo que nos permita sentirnos cómodas y vernos bellas será, sin lugar a dudas, la mejor opción.

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Acerca de angelicadzg

De las cosas que he aprendido en la vida, y las he aprendido bien, es que lo que nos ponemos para enfrentar el día es un reflejo bastante preciso de quiénes somos. No sólo porque allí se imprima nuestro estilo y varios rasgos de nuestra personalidad, sino porque en la manera en la que llevamos nuestra decisión de moda, se esconde la seguridad que tenemos con quienes somos. No tengo más para compartir con ustedes que un poco de mi experiencia al respecto. He trabajado en varias series de tv en el arte y el vestuario, soy comunicadora social y también estuve en algún momento en el reinado del país. Sin embargo, lo más importante es que yo también tengo que vestirme todos los días y tengo partes que quisiera ocultar y otras que amo exhibir, porque sé que cuando tomo la decisión incorrecta, quiero devolverme a mi casa y no salir jamás. De parte de alguien que entiende, para todas…Sin importar el cuerpo, el estilo, el clima o el presupuesto…Algunos consejos.

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